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  • La elección de la Corte Suprema de Wisconsin: Una batalla histórica entre Soros y Musk

    April 1, 2025
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    George Soros, el filántropo húngaro-estadounidense de 94 años, con una fortuna destinada a financiar causas liberales, se enfrentará a Elon Musk, el hombre más rico del mundo y aliado cercano del presidente Donald Trump, quien ha irrumpido en la escena política con una fuerza comparable.

    Este 1 de abril de 2025, los votantes de Wisconsin acudieron a las urnas para decidir quién ocupará un asiento en la Corte Suprema del estado, en una elección que ha roto todos los récords de gasto en una contienda judicial en la historia de Estados Unidos. Más allá de los candidatos —Susan Crawford, respaldada por los demócratas, y Brad Schimel, apoyado por los republicanos—, esta elección ha captado la atención nacional por convertirse en un enfrentamiento sin precedentes entre dos multimillonarios: George Soros y Elon Musk. Por primera vez, Soros, conocido por financiar causas progresistas durante décadas, se encuentra con un rival de peso en Musk, quien ha emergido como un defensor financiero del ala conservadora.

    Una elección de impacto nacional

    La Corte Suprema de Wisconsin no es un tribunal cualquiera. En un estado políticamente dividido como Wisconsin, sus decisiones tienen un impacto que trasciende sus fronteras. Actualmente, los jueces liberales mantienen una mayoría de 4-3, pero la jubilación de una jueza progresista ha puesto este equilibrio en juego. El ganador de esta elección, que asumirá un mandato de 10 años a partir de agosto, podría inclinar la balanza ideológica del tribunal, afectando temas clave como el derecho al aborto, los derechos sindicales, la redistribución de distritos electorales y las leyes de votación que podrían influir en las elecciones de medio término de 2026 y las presidenciales de 2028.

    El aborto, por ejemplo, está en el centro del debate: la corte podría decidir si se restablece una prohibición de 1849 o si la constitución estatal protege el acceso al procedimiento. Asimismo, un fallo sobre los mapas congresionales —actualmente favorables a los republicanos, que controlan seis de los ocho escaños de la Cámara de Representantes— podría alterar el equilibrio de poder en el Congreso nacional. Por estas razones, ambos partidos han convertido esta elección en una prueba de fuego, y los multimillonarios han entrado en escena con fuerza.

    Soros vs. Musk: El duelo de los titanes financieros

    George Soros, el filántropo húngaro-estadounidense de 94 años, ha sido durante mucho tiempo una figura controvertida para la derecha estadounidense. Con una fortuna destinada a financiar causas liberales, Soros ha donado millones a campañas de fiscales progresistas, grupos de defensa de los derechos civiles y, en este caso, a la candidata Susan Crawford a través del Partido Demócrata de Wisconsin. Según reportes, Soros ha invertido al menos 2 millones de dólares en esta contienda, una suma significativa pero no inusual para alguien que ha gastado miles de millones en influir en la política de izquierda a lo largo de los años.

    Sin embargo, esta vez Soros no está solo en el juego. Elon Musk, el hombre más rico del mundo y aliado cercano del presidente Donald Trump, ha irrumpido en la escena política con una fuerza comparable. Musk y los grupos que financia, como America PAC y Building America’s Future, han desembolsado más de 20 millones de dólares para apoyar a Brad Schimel. Esta inversión masiva incluye anuncios de televisión, campañas digitales y hasta cheques de un millón de dólares entregados personalmente por Musk a votantes en un evento en Green Bay el domingo previo a la elección, una táctica que generó controversia y una demanda del fiscal general demócrata de Wisconsin, Josh Kaul, por posible violación de leyes contra el soborno electoral (aunque la Corte Suprema estatal permitió que continuara).

    El interés de Musk no es casual. Tesla, su compañía de vehículos eléctricos, está demandando a Wisconsin por una ley que le impide abrir concesionarios directamente, un caso que podría llegar a la Corte Suprema estatal. Los críticos, incluida Crawford, acusan a Musk de intentar “comprar” un juez que favorezca sus intereses comerciales, mientras que sus defensores argumentan que está ejerciendo su derecho como ciudadano a apoyar causas en las que cree.

    Una guerra de dinero y poder

    Con más de 90 millones de dólares gastados en total, esta elección ha superado el récord anterior de 51 millones establecido en otra contienda de la Corte Suprema de Wisconsin en 2023. Aunque Soros y Musk son los nombres más destacados, otros donantes han contribuido al frenesí financiero: el gobernador de Illinois, JB Pritzker, donó 1.5 millones para Crawford, mientras que grupos conservadores como Fair Courts America y Americans for Prosperity han respaldado a Schimel con millones adicionales. Este diluvio de dinero externo ha transformado una elección judicial, tradicionalmente discreta, en una batalla nacionalizada que rivaliza con las campañas para el Senado de EE.UU.

    Para los demócratas, la participación de Musk representa una amenaza existencial. Lo han convertido en el villano central de su campaña, con anuncios que lo acusan de querer “comprar nuestra corte” y vinculándolo a recortes federales impopulares propuestos por el Departamento de Eficiencia Gubernamental que codirige con Trump. Los republicanos, por su parte, contraatacan señalando la hipocresía demócrata al aceptar fondos de Soros y otros multimillonarios liberales, argumentando que Musk simplemente está nivelando el campo de juego.

    ¿Qué significa esto para el futuro?

    Esta elección no solo determinará el rumbo de la Corte Suprema de Wisconsin, sino que también servirá como un termómetro del poder político de Musk y Soros en la era de Trump. Si Schimel gana, podría consolidar a Musk como un “hacedor de reyes” en la política conservadora, demostrando que su riqueza y tácticas poco convencionales pueden contrarrestar la maquinaria financiera de la izquierda. Una victoria de Crawford, en cambio, podría revitalizar a los demócratas tras su derrota en las elecciones presidenciales de 2024, mostrando que la oposición a Trump y Musk aún tiene fuerza en los estados clave.

    Más allá del resultado, el enfrentamiento entre Soros y Musk expone una realidad inquietante: las elecciones judiciales, alguna vez consideradas un bastión de independencia, están siendo absorbidas por las mismas fuerzas polarizadoras y monetarias que dominan la política legislativa y ejecutiva. En un país donde el dinero ya dicta gran parte del discurso político, esta guerra de multimillonarios en Wisconsin marca un nuevo capítulo en la lucha por el control del poder judicial, con implicaciones que resonarán por años.

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    Autor

    Sady Burge

    Coordinadora de CDM en Español. Analista política y activista hispanoamericana. Dedicada a impulsar el cambio a través de la educación, defendiendo los valores conservadores y la ideología anticomunista mediante el activismo político y la divulgación en los medios.
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