Los documentos liberados por Trump recientemente, revelan conexiones indirectas con operaciones anticastristas y monitoreo de Oswald, desafiando la narrativa oficial.

Cumpliendo la promesa que hizo durante su primer mandato, Donald Trump finalmente desclasificó y liberó todos los archivos relacionados con el asesinato de John F. Kennedy (JFK). Esta acción tuvo un impacto profundo en muchas personas que, durante décadas, han sospechado que el establishment ha ocultado información crucial sobre este evento.
Los documentos, liberados el 18 de marzo de 2025, aunque representan solo una fracción de los 80,000 archivos totales, contienen indicios intrigantes que podrían respaldar las sospechas de que el asesinato de JFK involucró más de lo que sugería la narrativa oficial, según la cual Lee Harvey Oswald actuó solo.
Bajo la Ley de Registros del Asesinato del Presidente John F. Kennedy de 1992, los archivos recientemente desclasificados ofrecen una visión detallada de las actividades de la CIA y sus posibles conexiones con el asesinato del presidente, ocurrido el 22 de noviembre de 1963. En este análisis, exploramos las evidencias, contextualizamos los hallazgos y destacamos detalles clave para investigadores, historiadores y el público en general.
El asesinato del presidente Kennedy ha sido objeto de un intenso escrutinio, con teorías que implican a la CIA debido a sus operaciones durante la Guerra Fría, especialmente contra Cuba. Los archivos recién liberados, que abarcan cientos de miles de páginas, incluyen memorandos, entrevistas y registros operativos, proporcionando un valioso conjunto de datos para el análisis. Dada la naturaleza sensible de las actividades de inteligencia y la controversia histórica, se reconoce la complejidad y el potencial interpretativo de estos documentos.
Aunque la evidencia de los archivos no ofrece pruebas directas de que la CIA planeara o ejecutara el asesinato, sí sugiere vínculos indirectos a través de sus operaciones contra Castro y el monitoreo previo de figuras clave. A continuación, se detallan los principales hallazgos:
Archivos de la CIA sobre Lee Harvey Oswald
La CIA mantuvo archivos previos al asesinato sobre Oswald, detallados en el JFK Assassination Records Text. Estos comenzaron en 1959, cuando Oswald desertó a la Unión Soviética y renunció a su ciudadanía estadounidense, y formaban parte inicialmente del Archivo de Desertores (#230341008), luego separados en el archivo de Oswald (#230351164). Gestionados por Marguerite D. Stevens del Equipo de Investigación de Seguridad (SRS), estos registros incluían 37 documentos —menos de 150 páginas— con 28 provenientes del Departamento de Estado, la Marina, el FBI y recortes de prensa. Los archivos abarcaban la deserción de Oswald y sus actividades en EE. UU. posteriores a 1961, indicando un monitoreo de contrainteligencia, pero sin evidencia de participación activa de la CIA en el asesinato.

Ubicación de agentes específicos de la CIA
Un archivo notable, el JFK Assassination Records Text, aborda a Howard Hunt, una figura prominente de la CIA a menudo vinculada a teorías conspirativas. Una entrevista realizada por los señores Olsen y Manfredi revela que Hunt estaba de baja por enfermedad el 22 de noviembre de 1963, según registros de tiempo y asistencia de la Oficina de Finanzas. Sin embargo, existe una discrepancia: los registros muestran solo nueve horas de baja por enfermedad en el período de pago de dos semanas que terminó el 23 de noviembre de 1963, sin un desglose diario. Esto descarta la presencia directa de Hunt en Dallas el día del asesinato, contradiciendo algunas teorías.
Operaciones de vigilancia en México y sensibilidad con Lee Harvey Oswald
El documento 104-10326-10087 revela que la estación de la CIA en Ciudad de México realizaba operaciones conjuntas de escuchas telefónicas (TELTAP) con servicios mexicanos contra las embajadas rusa y cubana en 1994, pero también menciona preocupaciones sobre cintas relacionadas con Lee Harvey Oswald. Estas cintas, que datan de la visita de Oswald a México en septiembre de 1963 —donde intentó obtener visas para viajar a Cuba y la URSS—, son un punto sensible. La estación de la CIA expresó su preocupación de que revelar la fuente de estas cintas podría dañar las relaciones con México, especialmente porque un agente encubierto no oficial (NOC) estuvo involucrado en su transcripción. La CIA temía que la exposición de estas operaciones conjuntas, incluso décadas después, pudiera llevar a México a reducir su cooperación con EE. UU. en temas como el narcotráfico y el terrorismo. Esto sugiere que la CIA tenía información sobre Oswald antes del asesinato, lo que contradice la narrativa de que no era una figura de interés significativo para las agencias de inteligencia.
Tramas de la CIA contra Castro y posible represalia
Varios archivos, como el JFK Assassination Records Text, destacan los esfuerzos de la CIA para asesinar a Fidel Castro, iniciados durante la administración Eisenhower y continuados bajo Kennedy. El periodista Jack Anderson informó en 1971, y los archivos posteriores lo confirman, que el fiscal general Robert F. Kennedy fue informado el 7 de mayo de 1962 sobre el uso de figuras de la mafia, como John Roselli, en estas tramas. Los documentos sugieren que Robert Kennedy, aunque preocupado por esta posibilidad, no detuvo estas operaciones, dirigidas por el operativo de la CIA William Harvey bajo las órdenes de Desmond Fitzgerald.

Una teoría significativa, respaldada por archivos como el JFK Assassination Records Text, plantea que estas tramas pudieron haber provocado una represalia de Castro. Roselli insinuó antes de su asesinato en 1976 que los mismos contactos del bajo mundo utilizados contra Castro podrían haberse vuelto contra Kennedy, con Lee Harvey Oswald como ejecutor. Aunque especulativa, esta teoría se sostiene en circunstancias curiosas, como un cable de la CIA que señala los vínculos de Jack Ruby con Cuba, incluyendo una visita a Santo Trafficante en una prisión cubana el 28 de noviembre de 1963.
Actividad anticastrista y posibles conexiones con planes de asesinato
El documento 124-90041-10023 detalla las actividades de grupos anticastristas en 1959, como la Legión Democrática Cubana (LDC), que planeaba sabotajes y asesinatos usando armas y dinamita enterradas en Cuba. También menciona a Reinaldo Blanco Navarro, quien controlaba grupos en varias provincias cubanas y coordinaba un lanzamiento de armas desde Miami. Este nivel de organización y apoyo logístico desde EE. UU. plantea preguntas sobre si algunos de estos grupos, profundamente resentidos con Kennedy por el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, podrían haber tenido motivos o capacidad para participar en un complot contra él. Aunque no hay evidencia directa en este documento que vincule a estos grupos con el asesinato de JFK, su existencia y actividades muestran un entorno de intriga y violencia que podría haber intersectado con los eventos de 1963.
Relaciones con Cuba y la sensibilidad de México
El documento 177-10002-10069 de 1964, un memorando del secretario de Estado Dean Rusk, destaca la sensibilidad de México respecto a su cooperación con EE. UU. contra Castro. México, bajo el presidente López Mateos, quería mantener una política exterior "independiente", pero estaba dispuesto a cooperar discretamente, como en el control de agentes de Castro. Esto indica que existía una red de inteligencia activa monitoreando actividades cubanas, lo que podría haber captado información relevante sobre Oswald o posibles conspiradores, pero que no se ha hecho pública debido a preocupaciones diplomáticas.
Los archivos sugieren que las operaciones de la CIA contra Castro, particularmente el "Plan de Acción Ejecutiva", crearon un entorno volátil. Documentos como el JFK Assassination Records Text detallan discusiones en reuniones de alto nivel, como la del Grupo Especial (Ampliado) el 10 de agosto de 1962, donde se consideró el asesinato de oficiales cubanos, con los vínculos de William Harvey con la mafia destacados. Este contexto respalda la teoría de que estas operaciones podrían haber motivado acciones de represalia, aunque no se establece un vínculo directo con el asesinato.
Además, archivos como el JFK Assassination Records Text revelan que el director de la CIA, John A. McCone, informó al presidente Lyndon B. Johnson el 23 de noviembre de 1963 sobre información de la Ciudad de México que vinculaba a Cuba con el asesinato, pero esto no se presentó a la Comisión Warren, lo que plantea preguntas sobre la transparencia.
A pesar de estas conexiones, los archivos no contienen evidencia directa de agentes de la CIA planeando o ejecutando el asesinato. Por ejemplo, una revisión de los archivos del Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE), como se menciona en el JFK Assassination Records Text, no encontró menciones de Oswald, y los archivos de la estación JMWAVE sobre grupos cubanos no reflejaron información adicional sobre Oswald más allá de lo que estaba en su archivo 201, mantenido por el personal de CI. Esto sugiere que, aunque la CIA monitoreaba entidades relevantes, no hay una prueba definitiva que los vincule al evento.
Un detalle inesperado es el enfoque en la baja por enfermedad de Howard Hunt, que contradice las teorías conspirativas que lo sitúan en Dallas. Este hallazgo, del JFK Assassination Records Text, proporciona una coartada concreta, destacando la importancia de verificar la ubicación de los agentes mediante registros oficiales en lugar de especulaciones.
Los archivos también incluyen discusiones de períodos posteriores, como una reunión del Grupo Especial el 13 de febrero de 1964, enfocada en Cuba, como se ve en el JFK Assassination Records Text. Aunque no está directamente relacionado, subraya el enfoque continuo de la CIA en Cuba, alimentando potencialmente el entorno para las teorías conspirativas.
Para organizar los hallazgos clave, las siguientes tablas resumen la evidencia:
| Categoría | Detalles | Referencia del Archivo |
|---|---|---|
| Tramas contra Castro | La CIA planeó matar a Castro, lo que pudo haber provocado la muerte de Kennedy | JFK Assassination Records Text |
| Archivos sobre Oswald | Archivos previos al asesinato sobre Oswald, mayormente de otras agencias | JFK Assassination Records Text |
| Ubicación de Howard Hunt | De baja por enfermedad el 22 de noviembre de 1963, descartando participación directa | JFK Assassination Records Text |
| Agente de la CIA | Rol | Estado el 22 de noviembre de 1963 | Referencia del Archivo |
|---|---|---|---|
| Howard Hunt | Operaciones en Europa/EE.UU. | De baja por enfermedad, confirmado por la Oficina de Finanzas | JFK Assassination Records Text |
Los archivos de JFK recientemente publicados sugieren que las operaciones de la CIA contra Castro y el monitoreo de figuras como Oswald podrían haber creado condiciones indirectamente vinculadas al asesinato de Kennedy, particularmente a través de una posible represalia. Sin embargo, no hay evidencia directa de la participación de la CIA en la planificación o ejecución del asesinato, con hallazgos específicos como la baja por enfermedad de Howard Hunt desafiando algunas teorías conspirativas. Este análisis subraya la necesidad de continuar la investigación y la desclasificación para responder completamente a las preguntas persistentes sobre este evento crucial.
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