Desde hace más de una década, China ha desplegado una sofisticada red de equipos, sistemas y plataformas en la isla.

Por: Dr. Rafael A. Marrero Presidente, Miami Strategic Intelligence Institute (MSI²)
La semana pasada, miles de jóvenes cubanos tomaron las calles para protestar contra el aumento abrupto de las tarifas de acceso a Internet móvil impuesto por ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.), el monopolio estatal de telecomunicaciones. Aunque el régimen justifica esta decisión con el argumento de mayores costos de mantenimiento, todo indica que estamos ante algo más profundo y peligroso: la inminente cesión de la infraestructura crítica de telecomunicaciones de Cuba a la República Popular China.

Crisis económica y excusa técnica
ETECSA ha declarado que los incrementos responden a “altos costos de mantenimiento de la red”, una justificación cuestionable en un país sumido en su peor crisis económica en tres décadas. Esta narrativa, sin embargo, podría estar sirviendo como pantalla técnica para justificar la intervención extranjera en un sector estratégico. Específicamente, la intervención del Partido Comunista Chino (PCCh) mediante sus empresas estatales Huawei y ZTE, ambas sancionadas por Estados Unidos por espionaje y robo de propiedad intelectual (U.S. Department of Commerce, 2022).

El andamiaje chino en Cuba
Desde hace más de una década, China ha desplegado una sofisticada red de equipos, sistemas y plataformas en la isla. A continuación, se presenta un inventario técnico documentado por investigaciones abiertas y análisis de inteligencia:
Todo este sistema no solo permite vigilancia interna, sino que puede ser utilizado para operaciones de inteligencia ofensiva contra EEUU y aliados regionales.

¿Por qué Cuba?
La ubicación geográfica de Cuba convierte a la isla en una plataforma ideal para el espionaje electrónico chino. Desde Bejucal, una de las bases SIGINT más activas, los chinos pueden interceptar señales de radar, telecomunicaciones y satélites estadounidenses a tan solo 90 millas de Florida. Según el Pentágono, ya hay al menos 12 instalaciones de inteligencia electrónica chinas activas en territorio cubano (Office of the Director of National Intelligence [ODNI], 2024).
Además, Cuba posee reservas significativas de níquel y cobalto, minerales críticos para la transición energética y la producción de semiconductores, baterías y armamento moderno. China busca controlar este recurso como parte de su estrategia de dominación de cadenas de suministro globales (U.S. Geological Survey, 2023).

Cuba como zona piloto del autoritarismo digital
La isla se ha convertido según expertos en un laboratorio del “modelo chino de control digital”. Nuestro think tank ha descrito y acuñado el uso del término ‘portaaviones’ geopolítico de espionaje” para describir a Cuba, desde el cual el régimen viene replicando técnicas de censura, vigilancia y represión digital que Pekín ha exportado a regímenes aliados. Cuba, Venezuela y Nicaragua forman el llamado “eje digital del autoritarismo latinoamericano”, todos con infraestructura crítica provista por empresas chinas.
Este modelo incluye:
Riesgos para la seguridad nacional de EEUU
La presencia de empresas como Huawei y ZTE no es neutral ni meramente comercial. Según el FBI, ambas actúan como “extensiones de la inteligencia militar china” y su presencia en telecomunicaciones latinoamericanas representa una amenaza directa (Federal Bureau of Investigation, 2022).
Desde Cuba, estas plataformas podrían facilitar:

¿Una “crisis de los misiles” digital?
Lo que estamos presenciando hoy recuerda, en versión silenciosa, a la crisis de los misiles de 1962. Solo que ahora los misiles no son balísticos, sino cibernéticos. Y el adversario no es Moscú, sino Pekín. La diferencia es que los sistemas de vigilancia y control no requieren lanzaderas visibles ni plataformas móviles. Se esconden en centros de datos, routers, cables submarinos y estaciones de radiocomunicación.
¿Qué debe hacer EEUU?
El Gobierno estadounidense no puede seguir reaccionando con lentitud ante esta creciente amenaza en su vecindad inmediata. Desde MSI² recomendamos:

Conclusión
La narrativa de “costos de mantenimiento” con la que ETECSA intenta justificar las tarifas abusivas, esconde una verdad más inquietante: el régimen castrista está allanando el camino para que China asuma el control operacional de las telecomunicaciones cubanas.
De concretarse esta cesión digital, Estados Unidos no solo perdería el acceso a un flanco estratégico clave en el Caribe, sino que permitiría a su principal adversario geopolítico operar libremente desde su patio trasero. Ya no es tiempo de advertencias. Es tiempo de actuar.