Dos jueces liberales discreparon, tras la victoria temporal que la Corte Suprema otorgó a la agenda migratoria de Trump.

El viernes, la Corte Suprema suspendió una orden de un tribunal inferior que impedía a la administración Trump deportar a aproximadamente 500,000 migrantes de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Esta decisión representa una victoria a corto plazo para el presidente Donald Trump, quien busca reforzar la seguridad fronteriza y priorizar la inmigración en su segundo mandato.
La decisión de la Corte Suprema suspende, por ahora, un fallo de un tribunal inferior que detuvo los planes de Trump de cancelar las protecciones del Estatus de Protección Temporal (TPS) para algunos migrantes que viven en EE. UU., el cual permite a las personas vivir y trabajar legalmente en EE. UU. si no pueden trabajar de forma segura en su país de origen debido a un desastre, un conflicto armado u otras "condiciones extraordinarias y temporales".
Las juezas Sonia Sotomayor y Ketanji Brown Jackson discreparon.

El Procurador General de los Estados Unidos, John Sauer, solicitó a los jueces a principios de este mes que permitieran al gobierno proceder con su decisión de revocar el estatus migratorio de los migrantes, acusando al juez de distrito Edward Chen de inmiscuirse indebidamente en la autoridad del poder ejecutivo sobre la política migratoria.
"El razonamiento del tribunal de distrito es insostenible", declaró Sauer ante el alto tribunal, y añadió que el programa "implica decisiones del Poder Ejecutivo particularmente discrecionales, delicadas y con fuertes implicaciones de política exterior en materia de política migratoria".