Equipos de rescate buscaban a posibles sobrevivientes entre los escombros de la discoteca Jet Set, en Santo Domingo, informó Juan Manuel Méndez, director del Centro de Operaciones de Emergencia.

Al menos 124 personas murieron y otras 155 resultaron heridas en la capital dominicana la madrugada del martes cuando se derrumbó el techo de una icónica discoteca donde políticos, deportistas y otros asistían a un concierto de merengue, con la participación del artista Ruby Perez, informaron las autoridades.
Equipos de rescate buscaban a posibles sobrevivientes entre los escombros de la discoteca Jet Set, en Santo Domingo, declaró Juan Manuel Méndez, director del Centro de Operaciones de Emergencia.

“Presumimos que muchos de ellos siguen con vida, y por eso las autoridades no cejarán hasta que no quede ni una sola persona bajo esos escombros”, declaró.
Casi 15 horas después de que la azotea de la discoteca se derrumbara sobre los asistentes, los equipos de rescate seguían rescatando a sobrevivientes de entre los escombros. En el lugar, los bomberos retiraron bloques de concreto rotos y cortaron tablones de madera para usar como tablas para levantar escombros pesados, mientras el ruido de los taladros perforando el concreto llenaba el aire.
El número de muertos confirmados ascendía a 45, según informó Méndez a primera hora de la tarde. Anteriormente, las autoridades habían informado de al menos 160 heridos.
Nelsy Cruz, gobernadora de la provincia noroccidental de Montecristi y hermana de Nelson Cruz, siete veces All-Star de las Grandes Ligas, se encontraba entre las víctimas.

Había llamado al presidente Luis Abinader a las 00:49 para informarle que estaba atrapada y que el techo se había derrumbado, según informó a la prensa la primera dama Raquel Abraje. Las autoridades informaron que Cruz falleció más tarde en el hospital.
“Esta es una tragedia enorme”, dijo Abraje con la voz entrecortada.
Entre los heridos se encontraban el ex-lanzador de las Grandes Ligas Octavio Dotel, quien murió en la ambulancia en camino al hospital, el legislador Bray Vargas y el cantante de merenguero Rubby Pérez, quien se encontraba actuando cuando se derrumbó el techo, informaron las autoridades.

Su mánager, Enrique Paulino, cuya camisa estaba salpicada de sangre, declaró a los periodistas en el lugar que el concierto comenzó poco antes de la medianoche y que el techo se derrumbó casi una hora después, causando la muerte del saxofonista del grupo.
“Pasó muy rápido. Me arriesgué a caerme en una esquina”, dijo, añadiendo que inicialmente pensó que se trataba de un terremoto.
No se aclaró de inmediato la causa del derrumbe del techo.
Jet Set emitió un comunicado indicando que estaba cooperando con las autoridades. “La pérdida de vidas humanas nos deja en un estado de profundo dolor y consternación”, declaró.
Manuel Olivo Ortiz, cuyo hijo asistió al concierto pero no regresó a casa, se encontraba entre quienes esperaban ansiosamente fuera del club conocido por sus tradicionales fiestas celebradas el lunes, donde se presentan reconocidos artistas nacionales e internacionales. “Solo nos aferramos a Dios”, dijo Olivo.

También esperaba noticias Massiel Cuevas, madrina de Darlenys Batista, de 22 años.
“La estoy esperando. Está ahí, sé que está ahí”, dijo Cuevas, firme en su convicción de que Batista saldría con vida.
Un funcionario con un megáfono se encontraba afuera del club implorando a la gran multitud que se había reunido para buscar a amigos y familiares que dejaran espacio a las ambulancias.
"Tienen que cooperar con las autoridades, por favor", dijo. "Estamos evacuando a la gente".
En un hospital donde fueron trasladados los heridos, una funcionaria se encontraba afuera leyendo en voz alta los nombres de los sobrevivientes mientras una multitud se congregaba a su alrededor y gritaba los nombres de sus seres queridos.
Mientras tanto, decenas de personas se congregaron en el Instituto Nacional de Patología Forense, que proyectó imágenes de las víctimas para que sus seres queridos pudieran identificarlas.