Trump muestra vídeos y documentos con fotos de violencia contra agricultores blancos en tensa reunión con Ramaphosa, tras éste negar la situación de su país ante la polémica causada por el programa de refugiados lanzado en febrero por Trump.

El 21 de mayo de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, en la Oficina Oval con la intención inicial de discutir comercio y relaciones bilaterales. Sin embargo, la reunión dio un giro dramático cuando Trump apagó las luces y proyectó vídeos que mostraban a líderes sudafricanos incitando a la violencia contra agricultores blancos, específicamente afrikáners. Este encuentro, ampliamente cubierto por medios internacionales, se enmarca en el contexto de un programa especial de refugiados lanzado por Trump en febrero de 2025, que otorga estatus prioritario a sudafricanos blancos que enfrentan persecución racial y expropiación de tierras.

Durante la reunión, Trump presentó imágenes de cruces blancas a lo largo de una carretera, afirmando que marcaban más de mil sitios de entierro de agricultores blancos asesinados. “Esos autos están alineados para rendir homenaje a un familiar que fue asesinado”, afirmó, mientras mostraba artículos de prensa que describían “muerte tras muerte”. Uno de los videos destacaba a Julius Malema, líder del partido minoritario Economic Freedom Fighters (EFF), cantando “Kill the Boer” (“Mata al bóer”), una canción interpretada por Trump como una incitación al genocidio. Trump también criticó la Ley de Expropiación de 2024 de Sudáfrica, que permite al gobierno confiscar tierras para uso público sin compensación, afirmando que constituye una persecución racial.

Ramaphosa mantuvo la compostura, negando las acusaciones de un “genocidio blanco”. Explicó que los videos no reflejan la política gubernamental y que el EFF es una fuerza marginal. “Hay criminalidad en nuestro país. Las personas asesinadas por actividades criminales no son solo blancas, la mayoría son negras”, afirmó. También señaló que desconocía las imágenes de los supuestos sitios de entierro y que ninguna tierra ha sido confiscada aún bajo la nueva ley, que sigue un proceso constitucional similar al dominio eminente en EE.UU., a lo que Trump respondió que "no se ha aplicado la ley porque individuos han asesinado a estos agricultores y se han quedado con las tierras sin ningún tipo de repercusión".
La delegación del presidente Ramaphosa, que incluía al ministro de Agricultura John Steenhuisen, los golfistas Ernie Els y Retief Goosen, y el multimillonario Johann Rupert, trató de restar importancia a los hechos destacando que la violencia afecta a todos los sudafricanos y que el gobierno busca soluciones tecnológicas, como la red Starlink de Elon Musk, para mejorar la seguridad.

El programa de refugiados de Trump, anunciado en febrero, suspendió la ayuda estadounidense a Sudáfrica y aceleró el estatus de refugiado para 59 sudafricanos blancos, citando “discriminación racial patrocinada por el gobierno”. Esta medida, respaldada por el asesor de Trump, Elon Musk, ha brindado luz a lo que muchos llaman un “genocidio blanco”, a pesar de que un tribunal sudafricano en 2025 desestimó estos hechos catalogándolos de una narrativa “claramente imaginada”. Si bien es cierto que las estadísticas muestran que Sudáfrica enfrenta una alta tasa de criminalidad, con 6,953 asesinatos entre octubre y diciembre de 2024, la persecución sufrida por los afrikaners destaca por tener un motivo común, "eliminar al hombre blanco" como consecuencia de una venganza que pretende justificarse en los tiempos del apartheid.

Este encuentro pone de manifiesto las tensiones en las relaciones entre EE.UU. y Sudáfrica, exacerbadas por visiones opuestas sobre la reforma agraria, la criminalidad y la violencia, particularmente por motivos raciales. Mientras Trump insiste en proteger a los afrikaners, Ramaphosa busca mantener la cooperación económica, en un contexto donde la mayoría de los sudafricanos enfrentan grandes desafíos de seguridad.