Una coalición progresista se moviliza contra Trump bajo el lema '¡Manos fuera!', desplegando una red de poder globalista. Desde disturbios en las calles de Estados Unidos y capitales europeas hasta millones en fondos oscuros, la oposición busca derrocar su mandato a cualquier precio.

El sábado 5 de abril de 2025, Estados Unidos presenció una de las mayores movilizaciones del segundo mandato de Donald Trump, orquestada por una maquinaria bien organizada de instituciones nacionales e internacionales unidas por un mismo objetivo "woke", progresista y globalista. Bajo el lema "Hands Off!", decenas de miles de personas salieron a las calles en más de 1,400 eventos a lo largo de los 50 estados, con réplicas internacionales en ciudades como Londres, París y Berlín. Estas protestas, cuyo impacto seguía resonando el 7 de abril, reflejan una oposición feroz a las políticas de Trump y plantean preguntas clave: ¿Quienes las organizaron? ¿Quienes las financian? ¿Cual es el objetivo?
¿Quiénes están detrás de las protestas "Hands Off!"?
Las protestas "Hands Off!" no son un esfuerzo espontáneo, sino una campaña coordinada por una coalición de organizaciones progresistas lideradas por nombres conocidos en el activismo estadounidense. Los principales grupos detrás de esta movilización incluyen:

Otros grupos notables incluyen Rise & Resist, Democratic Socialists of America (DSA), y Women’s March, todos con historiales de activismo progresista. Esta diversidad de actores refleja una unión estratégica de causas progresistas, desde la defensa de minorías hasta la oposición a políticas económicas.
¿Quienes pagan por estas manifestaciones?
El financiamiento de una operación de esta escala —que movilizó entre 500,000 y varios millones de personas— no es barato. Aunque las organizaciones involucradas no publican detalles exhaustivos de sus donantes, los indicios apuntan a una combinación de fuentes. ActBlue, la plataforma de recaudación de fondos favorita de los progresistas y el Partido Demócrata, parece ser un canal clave. Por ejemplo, donaciones a grupos como Rise & Resist redirigen a ActBlue, y tanto Indivisible como MoveOn han dependido históricamente de esta herramienta, que en 2020 recaudó más de $4 mil millones para causas liberales.
Los sindicatos también han aportado recursos tangibles. La Chicago Federation of Labor, por ejemplo, financió autobuses para transportar manifestantes, una práctica común en su historial de activismo. Además, es probable que donantes privados anónimos —potencialmente élites progresistas— hayan contribuido, siguiendo el precedente de Indivisible en 2017, cuando recibió apoyo de donantes millonarios junto a pequeñas contribuciones de base.

Las especulaciones sobre financiamiento externo son abundantes, especialmente en redes sociales. Algunos usuarios de X vinculan a MoveOn con Arabella Advisors, una firma que gestiona fondos para causas liberales, y mencionan nombres como Alex Soros o Eric Kessler. Lo más probable es que el grueso del dinero provenga de donaciones domésticas, tanto de activistas de base como de benefactores progresistas con agendas claras.
¿Cual es el objetivo?
"Hands Off!" no es solo una reacción a una política específica, sino un esfuerzo por consolidar una oposición amplia antes de las elecciones de mitad de mandato en 2026.
A corto plazo, las protestas han tenido un impacto visible. El sábado 5 de abril, el National Mall en Washington D.C. se llenó de decenas de miles de personas, mientras que enfrentamientos con la policía en ciudades como Los Ángeles y Portland subrayaron la intensidad del evento.
Para los demócratas y progresistas, las protestas han revitalizado una coalición que parecía fragmentada tras las elecciones de 2024, ofreciendo un impulso para futuras campañas.
Sin embargo, su impacto a largo plazo dependerá de si esta coalición puede mantener su impulso en un país profundamente dividido. Por ahora, "Hands Off!" ha puesto al gobierno de Trump en aviso: la oposición está despierta, organizada y dispuesta a pelear.